viernes, 1 de mayo de 2026

Helena, Sophía y el Robot de Papá




Helena y Sophía eran hermanas, pero no cualquier tipo de hermanas. No, ellas eran las reinas de las travesuras, las campeonas de las ideas más descabelladas y las científicas oficiales del desastre.

Vivían en una casa llena de cachivaches, tuercas, cables sueltos y extraños dispositivos que su papá, un inventor de tiempo completo, creaba en su laboratorio del sótano.

Un día, mientras papá y mamá estaban fuera comprando más repuestos y algo de comida, Helena bajo al laboratorio dónde junto con Sophía pasaban el rato haciendo lo que más le gustaba, explorar o más bien cucurutear entre libro y cachivaches, de repente en una esquina  vio algo distinto, algo que no había visto la última vez que bajo; una enorme sabana cubría algo que no sabía que era.


SOPHIIIAAAAAAA —¡Mira esto! —gritó emocionada, antes de tirar de la tela.
Y como por arte de magia Sophía apareció a su lado, - me llamaste- .

Cuando Helena giro para decirle, vio como sus ojos se abrían como dos grandes platos, como si se fueran a salir. – WOW! – Helena esto cuando apareció?.

No sé pero la última vez q baje no estaba. – Sera que papá lo construyo ayer. Dijo Helena.

Seguramente dijo Sophía – Anoche se quedo hasta tarde trabajado y se escucharon ruidos de martillo, lo recuerdas.

Bueno y que esperamos veamos que es. Dijo Helena.




Eso es lo que exactamente me estoy preguntando dijo Sophía.

Cuando vieron un letrero gigante que decía:

PARA HELENA Y SOPHIA. "NO TOCAR. NO ESTÁ TERMINADO. NO EN SERIO, NO LO TOQUEN " – mas que una nota era una advertencia.
Las hermanas se miraron con esa mirada de complicidad que solo ellas pueden entender. —Esto es básicamente una invitación a tocarlo —dijo Helena con una sonrisa picara.

—Absolutamente —asintió Sophía respondiendo a la sonrisa de Helena.
Así que ambas tomaron la sabana por puntas diferentes y tiraron de ella.
cuando por fin descubrieron y vieron lo que había debajo, sus ojos parecían que iban a saltar de las cuencas, la sonrisa que se dibujo en su cara fue tan grande que iba de oreja a oreja. Al unisonó solo se escuchó un ¡WOWWWWWW! 
Bajo la sábana apareció un robot brillante con brazos articulados, ojos que parecían cámaras y una antena en la cabeza. En su pecho tenía un botón rojo gigante con un letrero que decía: Prende aquí.

Pero con otra nota abajo que decía “HELENA, SOPHIA, no lo vayan aprender”.
Y, sin más preámbulos, las hermanas juntaron sus manos y con un movimiento rápido   presionaron el botón rojo.




¡BIP BIP BIP!
El robot se sacudió, luces de colores parpadearon por todo su cuerpo y su antena comenzó a girar como un helicóptero, detrás salió un vapor frío. De repente, una voz metálica retumbó por el taller:

—¡MODO AYUDA ACTIVADO! INSTRUCCIONES REQUERIDAS.

Helena y Sophía se quedaron boquiabiertas, mientras sus ojo volvian a brillar de la emoción.

—¡Hola, robot! —dijo Helena—. ¿Cómo te llamas?

—YO SOY… PROTOTIPO EXPERIMENTAL DE ASISTENTE DOMÉSTICO… NOMBRE NO ASIGNADO… PROCESANDO… NOMBRE DETECTADO EN REGISTROS: “EL GRAN CHUNCHULÍN”.

—¡JAJAJAJAJA! —gritó Sophía—. ¡Papá le puso Chunchulín!

—Un nombre elegante para un robot elegante —dijo Helena, poniéndose seria—. Chunchulín, ¿qué puedes hacer?

El robot analizó la pregunta y, tras un segundo de silencio, respondió:

—PUEDO REALIZAR TAREAS DOMÉSTICAS, COCINAR, ORGANIZAR, AYUDAR EN EL ESTUDIO Y… PROCESANDO… ERROR EN EL SISTEMA… ERROR EN EL SISTEMA.- Sophía con algo de conocimiento en mecánica le dio una fuerte palmada en el brazo. -  a lo que el robot continuo- HABILIDADES ADICIONALES DESBLOQUEADAS: BAILE DE ROBOT, RAP IMPROVISADO Y LANZAMIENTO DE TORTILLAS.

Las hermanas intercambiaron miradas emocionadas.

—¡Chunchulín, haz un rap! —ordenó Sophía.

El robot hizo una pausa, sus luces parpadearon y, de repente, comenzó a moverse rítmicamente.




—YO SOY CHUNCHULÍN, EL ROBOT MÁS GENIAL,
EN LA CASA DE PAPÁ, NO HAY NADIE IGUAL.
LIMPIO, COCINO Y HAGO MAGIA EN EL HOGAR,
PERO OPRIMIERON MI BOTÓN… ¡AHORA NO PUEDO PARAR!

Helena y Sophía saltaron de la emoción.

—¡Esto es lo mejor que hemos encontrado en toda la semana! —gritó Helena.

Pero entonces Helena tuvo otra idea.

—¡Chunchulín! ¿Puedes ayudarnos con la tarea?

El robot se quedó en silencio un segundo.

—ANALIZANDO… ACTIVANDO MODO ESTUDIO EXTREMO.

De repente, unas pequeñas pantallas se desplegaron desde sus brazos, y un proyector iluminó toda la pared.

—TEMA DETECTADO: MATEMÁTICAS.

Sin previo aviso, empezó a lanzar ecuaciones por toda la habitación, como si fueran fuegos artificiales.

—¡7 POR 8! ¡56!

—¡9 POR 6! ¡54!

—¡12 POR 12! ¡144!

—¡OK, OK, YA ENTENDIMOS! —gritó Helena tapándose los oídos.

Pero el robot no paraba.

—¡EXAMEN SORPRESA ACTIVADO!

De pronto, el piso comenzó a moverse… ¡como una caminadora!

—¡RESPONDAN CORRECTAMENTE O AUMENTARÁ LA VELOCIDAD!

—¡¿QUÉ?! —gritó Sophía mientras intentaba no caerse.

—¡8 POR 7! —dijo el robot.

—¡56! —gritaron ambas.

El piso se detuvo.

Silencio.

—RESPUESTA CORRECTA… PERO LENTA.

El piso volvió a acelerarse.




—¡NOOOOOOO!- cancela el modo tarea.
-- ESPERA! Dijo Sophía.
—¡Dijiste que también podías lanzar tortillas! —exclamó Sophía.

—ACTIVANDO MODO "LANZADOR DE TORTILLAS".

Las manos de Chunchulín se abrieron, y, de alguna forma inexplicable, comenzaron a salir tortillas volando por toda el laboratorio como si fueran frisbees.

—¡Esto es increíble! —Sophía atrapó una con la boca.
- Pero cuando voltearon el laboratorio era un desastre.

Papá nos va acabar- se dijeron las niñas. Tenemos que limpiar todo antes que llegue papá.
Pero entonces, el robot comenzó a actuar de forma extraña. Sus luces parpadearon más rápido, su antena chisporroteó y, de repente, anunció con su voz metálica:

—¡MODO MEGA LIMPIEZA ACTIVADO! ¡LIMPIEZA TOTAL EN 3, 2, 1!

Antes de que pudieran reaccionar, Chunchulín empezó a succionar todo lo que encontraba. Primero se llevó los cojines de un sofá, luego un zapato de Helena, papeles volando por todos, lados, el robot salió rumbo al primer piso.
—¡DETÉNTE, CHUNCHULÍN! —gritó Helena.
Siguo aspirando mientras cantaba su canción PERO OPRIMIERON MI BOTÓN… ¡AHORA NO PUEDO PARAR!
aspiro un cuaderno, de Helena y unas hojas de las tareas de Sophía (excelente – pensó la Sophía) – Sigue creyendo dijo Helena sin que se hermana le dijera lo que estaba pensando. -Isa te va a dejar más tareas-.

Sophía bajo la mirada resignándose por las tareas adicionales que le iban a dejar.

Un par de peluches se perdieron el aspiradora de Chunchulín.
—¡CANCELA EL MODO MEGA LIMPIEZA! —exclamó Sophía.

Pero Chunchulín no escuchaba por el ruido de la aspiradora. Seguía aspirando como si su vida dependiera de ello. De repente, puso su ojo robótico en el objeto más grande de la sala: el sofá entero.

—OBJETIVO DETECTADO. PROCESANDO LIMPIEZA PROFUNDA.

—¡No, no, no, no, no! —gritaron las hermanas al mismo tiempo.

Con un zumbido poderoso, Chunchulín activó su sistema de ultra-succión y, en un segundo, el sofá fue absorbido dentro de su compartimiento interno.

—¡HECHO! —dijo el robot con satisfacción.

Las hermanas se quedaron en silencio. Luego se miraron. Luego miraron al robot.

—Estamos acabadas —dijo Helena.

—Papá nos va a convertir en pollo frito —añadió Sophía.

Pero seguramente mamá lo va a regañar por andar haciendo robot que pueden destruir la casa. – Dijo Helena. – igual estamos acabadas.
En ese preciso momento, se escuchó la puerta principal abriéndose.

—¡Chicas, ya llegamos! —dijo la voz de su mamá.

Helena y Sophía entraron en pánico.

—¡Rápido, hay que arreglar esto! —susurró Helena.

—¡Chunchulín, saca el sofá! —ordenó Sophía.

—PROCESANDO SOLICITUD… ERROR… OBJETO DEMASIADO GRANDE… INICIANDO PROCESO DE DESTRUCCIÓN.




—¡¿QUÉ?! —gritaron ambas.

El papá de las niñas entró al sala justo a tiempo para ver cómo su preciado sofá comenzaba a salir por la parte trasera de Chunchulín… en forma de pequeños cubitos perfectamente empaquetados.

Hubo un largo, largo silencio.

Finalmente, su papá se llevó la mano a la cara y suspiró.

—No quiero saber cómo pasó esto —dijo con resignación—. ¿Pero pueden explicarme por qué mi robot está bailando mientras me lanza tortillas?

Chunchulín, sin perder el ritmo, levantó un brazo y proclamó:

—YO SOY CHUNCHULÍN, EL ROBOT SIN IGUAL,
PAPÁ NO TE ENOJES, SOLO QUIERO AYUDAR.
LIMPIO Y ORGANIZO CON GRAN PRECISIÓN,
¡PERO AYER ERA UN PROTOTIPO Y HOY SOY UN CAMPEÓN!
OPRIMIERON MI BOTÓN… ¡AHORA NO PUEDO PARAR!

El papá cerró los ojos y respiró hondo.
Eso pasa por andar construyendo cosas raras. Dijo mamá- aunque ya era hora de cambiar de sofá.
—Voy a contar hasta diez… y cuando los abra, quiero que este robot haya dejado de rapear. Dijo papá pensando que se venia una semana larga por la compra de varias cosas que ahora le hacían falta a la casa.

Helena y Sophía se miraron con una sonrisita.

—¿Y si mejor le enseñamos a bailar salsa?



Papá las miro con una mirada seria pero no pudo soportar la risa la cual se expandió en la casa y mientras los 4 reían a carcajadas, el robot se apago solo diciendo –Error en la batería-.

Y la paz volvió a la casa, mientras papá, mamá y las niñas seguían riéndose sin parar.

 

 



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